Contemplaciones de Zadie Smith

Empiezan a ver la luz excelentes obras escritas durante el confinamiento

Tal vez debiera esperar a leerme las Meditaciones de Marco Aurelio, libro en el que se inspira la autora británica a modo de asidero práctico, para hacer mi reseña. Pero no lo haré, estoy demasiado conmovida y feliz (feliz de contenta) de haberme leído esta joya literaria, que da muestra de un total dominio de la pluma y sobre todo, de la maravilla que puede ser una cabeza pensando, mirando, respirando como le da la gana y haciéndonoslo llegar en forma de ensayo.

Seis en total, seis ensayos en torno a los cuales Zadie Smith reflexiona sobre cómo y cuánto nos ha cambiado y afectado el confinamiento estricto y sobre la farsa que vivíamos antes de meternos en el caparazón. Parece ser, que de una manera u otra esto tenía que explortar por alguna parte.

Desde la primera semana descubrí hasta qué punto una gran parte de mi antigua vida consistía en un intento de esconderme de la vida. Confrontada con la existencia a palo seco, sin distracciones, adornos ni superestructuras, apenas tenía idea de qué hacer con ella.

En cada uno de estos ensayos, nos pone un espejo en las narices y nos pregunta sin la necesidad de interrogantes directos y tú qué, de qué pie calzas. Y nos sacude todas las ideas que hemos ido acumulando y cuestionando en estos meses hasta dejarnos desnudos (a mí me ha dejado felizmente desnuda) y confrontados (no enfrentados) a lo que éramos/somos.

A parte de su capacidad de análisis, lo que más me ha fascinado de este libro es el sentido del humor; y es que Smith hace un uso muy afinado de la ironía y del sarcasmo, a veces el díficil percibir la línea que los separa pero es agradable releer algunos fragmentos. Cuando ya te has recuperado de la risa y la alabanza, te cuela la reflexión profunda y te encuentras con la vuelta de tuerca ya dada sobre aquello que ni te habías atrevido a pensar en silencio.

El soltero urbanita piensa, solo en su piso, que nunca había sufrido tanta soledad; la madre que vive en el campo con el marido y la prole sueña con el confinamiento dentro del confinamiento

[…]

El privilegio y el sufrimiento tienen mucho en común, Ambos se manifiestan como búrbujas que envuelven a la persona y distorsionan su visión. Sin embargo, la urbuja del privilegio se puede atravesar, e incluso reventar, mientras que la del sufrimiento es impermeable.

Leerlo es un vaivén fantástico por las calles de cualquier ciudad del mundo, de esas que hemos podido visitar, nada más que a través de pantallas.

No deja de cuestionar y, sobre todo criticar, todo aquello que, por la mera existencia, ha reforzado el coronavirus y que, si ya estaba, ahora campa a sus anchas por doquier dando legitimidad y voz a prácticas excluyentes, como el racismo, machismo, la exclusión de los marginados o la aporofobia. Smith recoge el guante y habla de esos otros muchos virus que ya afectaban al mundo.

«Tú no le importas al virus», y lo mismo ocurre con el desprecio: a sus ojos ni siquiera llegas a ser un objeto de odio porque eso implicaría reconocer plenamente tu existencia. Visto con desprecio, no eres una persona como los demás: no alcanzas a ser del todo un persona ni un ciudadano.

Libro atrevido y necesario en los tiempos que corren donde, los que pueden, van a aprovechar para reducir los colores de la vida a uno, o mejor dicho en dos, para crear más controversia y dualidad y luego lanzarnos a los leones mientras ellos, desde el palco de los conquistadores e hinchándose de fast food, contemplan cómo nos devoramos los unos a los otros. Suerte que tenemos a voces como la de Zadie Smith, que nos habla sin tapujos y desde el corazón porque sin el amor, la vida es solo «hacer tiempo».

1 comentario en “Contemplaciones de Zadie Smith”

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